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Caballo de bronce

Material

Bronce

Nº Inventario

D1276

Año del hallazgo

1990

Yacimiento

Cancho Roano|O-1

Cronología

Siglo VI a.C.|Aunque apareció en un claro contexto de finales del siglo V a.C., no cabe duda que se trata de un exvoto y, por lo tanto, de una pieza reaprovechada y amortizada antes de ser ofrendada.

Descripción

Esta escultura de un caballo o yegua apareció en la estancia 0-1 y formaba parte de una ofrenda depositada sobre una banqueta de adobe que se adosaba a toda la pared occidental de la estancia.

La escultura, maciza de bronce ternario, representa a un équido asexuado. Tiene la cabeza ligeramente reclinada y se representó marchando al paso, si bien adelantando ambas patas del mismo costado, lo que parece un error de observación del artista puesto que los caballos avanzan sobre las patas contrapuestas.

La morfología que presenta la escultura del équido está en línea con la que se deriva de los estudios de los équidos de Cancho Roano; es decir, cabeza pequeña y alargada, cuello largo, cuartos traseros poco robustos y una alzada corta. También destaca el detalle con el que trabajaron los diferentes detalles de la cabeza o del cuerpo, mientras que las patas tienen una factura más tosca, sin que se aprecie el detalle de las rodillas o el casco. La cola se diseñó en ángulo recto y termina en forma apuntada, sin duda una estética anómala que puede deberse a la falta de pericia del escultor. Presenta las orejas triangulares y replegadas por la disposición del atalaje, los ojos almendrados y algo saltones y las crines peinadas en guedejas hacia el lado izquierdo.

En cuanto al atalaje, parece que lleva un arnés más relacionado con el tiro que con las bridas para la monta, pues carece de cabezada y, en especial, de bocado. Destaca la visera con la que está tocado, en forma de abanico. Lo más original son los elementos curvos que disminuyen su grosor hasta acabar en punta dispuestos a ambos lados de la cabeza, prolongándose hasta los belfos para unirse a los extremos del tiro; se trata de una cornamenta, un elemento insólito en la iconografía de los caballos. El tiro, probablemente metálico por su rigidez, liga la boca y los cuernos en sus extremos para descansar sobre el cuello, muy cerca de la cruz. Por último, lleva sobre el lomo una sudadera muy bien realizada en la que se observa el petral trenzado para amarrar la manta, que imita una piel de animal.

La escultura está realizada mediante la técnica de la cera perdida y ejecutada en dos piezas independientes unidas mediante un vástago en la parte superior; para asegurar el ensamblaje se dispusieron cuatro remaches también de bronce situados en el lomo, hoy perdidos, el vientre y ambos costados de la yegua. Existe un quinto remache en el lado izquierdo que tiene mucho interés porque pudo haber servido para fijar un jinete hoy perdido; este hecho explicaría la oxidación que representa la montura o la falta de ciertas partes de la manta donde irían apoyadas las piernas del presunto jinete, además de ayudar a disminuir la hendidura de la unión de ambas partes.

Por último, los cascos de las patas delantera derecha y trasera izquierda conservan una prolongación en la base del casco utilizada para anclar la escultura a una plataforma; de hecho, se aprecia el orificio donde iría el remache de la delantera, mientras que la trasera aún lo conserva. Este hecho refrenda que el caballo descansaría sobre una base hoy perdida, lo que remite a las plataformas o placas rodantes con zoomorfos también aparecidas en Cancho Roano.

Publicaciones

Celestino, S. y Julián, J. M. (1991): «El caballo de bronce de Cancho Roano». CuPAUAM, 18: 179-188.|Celestino, S. y Jiménez Ávila, J. (1996): «El palacio-santuario de Cancho Roano V. El sector Oeste» en S. Celestino (Ed.), El palacio-santuario de Cancho Roano V, VI y VII. Los sectores Oeste, Sur y Este. Serie Arqueológica 3-1,3-2 y 3-3. Museo Arqueológico de Badajoz: 63-69.|Celestino, S. y Zulueta, P. (2003): «Los bronces de Cancho Roano» en S. Celestino (Ed.), Cancho Roano IX. Los Materiales Arqueológicos II. IAM-CSIC. Mérida: 52-55, 122-123.|Celestino Pérez, S. (2022): Cancho Roano. Un Santuario tartésico en el valle del Guadiana. Almuzara. Mérida: 272-275.